Y SOLTÉ…

Enero 2020

Renuncié a la idea, a aquello que veía en mi imaginación, aquello que era una ilusión y como toda ilusión no responde ni corresponde a la realidad.

Fui despertando y miré a aquella realidad, me di cuenta que dentro de todo ese dolor tenía la oportunidad de elegirme, consentirme, cuidarme, estando en mi cuerpo, sintiéndome y reconociéndome; así fui reconstruyendo mi alma paso a paso, aprendiendo a no perder de vista lo que realmente quiero, a salir de aquellos pensamientos dónde me encerraba y creía no haber salida.

Y descubrí que mi cantidad de teoría me abrumaba, había demasiada incomprensión de lo que se trataba, me decían suelta Yahi, deja ir… me perdí dejé de brillar, bloqueada en mis miedos, en mis creencias y en mi ego que intentaba protegerme a favor de mi supervivencia.

Gracias a mi trabajo en el profundo compromiso conmigo misma, estoy comiendo mi ceviche de caballa y alimentando los rincones de mi alma, en un espacio humilde y sencillo donde la naturaleza es protagonista, la amabilidad, las sonrisas se reflejan en las miradas y regalan calor humano.

Con mi cola de cabello revuelta, el aire me acaricia, consciente de cada inhalación y exhalación, disfruto mi masticación y todos los sabores, el solecito invita a sonreír y bailar, me dice aquí estás, lo has logrado. ¡Bienvenida hermosa, has llegado! Así mi vida hoy me inspira y el brillo de mi alma resplandece en su presencia invitando a más vida, más amor y más reconciliación.